Tecnología y empresa

Cómo afrontar la hora de la venta con entusiasmo.

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¿Miedo a vender?

A la hora de vender nuestros servicios o productos podemos sentir miedo, pavor, malestar, vergüenza, ansiedad…

Cómo afrontar la hora de la venta con entusiasmo. 
Con la práctica se hace más fácil sin duda pero hay cosas que puedes hacer para que las primeras experiencias sean positivas y quieras perder el miedo a las siguientes.
Cuando yo me enfrento a una venta no me lo planteo como que tengo que convencer a alguien de que tiene que comprar mi producto. Me lo planteo como una simple presentación del producto. Sólo se trata de explicar en qué consiste el producto y porqué puede ser beneficioso para nuestro posible comprador. Por tanto, hay que conocer bien el producto primero y saber ver los beneficios que se derivan de él.
Durante la presentación el comprador tiene derecho a hacer preguntas y a exponer sus preocupaciones respecto de la compra. Pero esto no tiene que intimidarnos, es una reacción normal. De manera muy natural responderemos a cada una de sus dudas.
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Afrontar las ventas con entusiasmo

 El comprador tiene derecho a pensárselo  Por tanto le daremos ese tiempo pero quedaremos en una fecha concreta para volver a hablar y conocer su decisión. El día que quedemos es tan sencillo como conocer su decisión y si es negativa que nos explique por qué. Esto nos dará una oportunidad de volver a explicar los aspectos positivos del producto y anular sus argumentos negativos.

No se trata de presionar al cliente para que compre el producto. El cliente sabe lo que quiere. Pero podemos explicar por qué a nosotros si nos parece que comprar nuestro producto es un beneficio.
Por tanto, cuando vayamos a presentar nuestro producto sólo tendremos que conocerlo bien, saber explicar su contenido y sus ventajas y conocer los posibles argumentos en contra de su compra para saber qué responder en cada caso. Siempre hay un lado positivo a cada lado negativo.
Lo mejor es practicar con un familiar o amigo. El amigo hace de comprador potencial y pone todo tipo de argumentos para no comprar tu producto. El que hace de vendedor tiene la oportunidad de pensar y de dar respuestas y de ver cómo suenan esas respuestas y ajustarlas para que al final tenga una batería de argumentos con las que se sienta cómodo.
Escribe tus propias notas y frases que quieres utilizar para la presentación de tu producto y practica frente a un espejo.
Mi último consejo, antes de ir a una presentación, llénate de confianza  sonríe, di frenta al espejo que eres la mejor/el mejor, afirma 10 veces que eres un éxito total. Recuerda, vas a reunirte con una persona como tú que quiere saber más acerca de tu producto y tu puedes enseñarle los beneficios del producto.
Las ventas tienen éxito cuando ambas partes ganan. En este caso el vendedor gana una comisión y el comprador gana las ventajas del producto. Es así de sencillo. Así que conoce bien cómo el producto puede ayudar a tu cliente a ganar más dinero o a hacer su trabajo más efectivo.
Para saber más sobre técnicas de ventas puedes buscar el Google. Pon las palabras clave: cómo vender sin miedo por ejemplo.
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Mejora tu productividad usando la técnica de gestión de tiempos, Pomodoro.

Es muy común que mientras hacemos cualquier trabajo, al pasar el tiempo, nuestra mente comienza a cansarse dando lugar a divagar, o desde antes de empezar la faena ya estamos posponiendo las cosas importantes hasta el último minuto (procrastinación).
Para evitar estar dejando tareas para ultimo, o peor aun divagar en hacer o no hacer, y lograr concentrarse en lo importante, podemos valernos de la técnica Pomodoro.
Esta técnica es utilizada para aumentar la productividad, y consiste en administrar el tiempo, la cual nos serviremos de un reloj-cronómetro para dividir el tiempo dedicado a un trabajo en intervalos de 25 minutos -llamados “pomodoros”– separados por pausas. Esta técnica fue inventada por Francesco Cirillo , cuando era estudiante universitario, y tomó el nombre de un cronómetro que usaba para medir el tiempo invertido en cada tarea con forma de tomate (Pomodoro en italiano es tomate). Esta a su vez se basa en otra técnica más antigua llamada  time boxing.
La técnica pomodoro es muy fácil de aplicar. Principalmente se basa en dividir las tareas en tiempo de 25 minutos y pasado este tiempo debes de hacer una pausa de 5 minutos, esto es un pomodoro. Luego de 4 pomodoros puedes hacer una parada más larga de 10-15 minutos. 
Para controlar estos intervalos de tiempo, puedes valerte de un cronómetro, o mejor , de una app para el móvil. Yo, para android,  uso Clockwork tomato, ya que la puedo programar según  mis necesidades de trabajo-descanso.
Como todo, la técnica Pomodoro tiene sus seguidores y sus detractores. Y aunque puede llegar a ser muy práctica, no quiere decir que se adapte a todo tipo de trabajo y/o profesionales.


En mi particular, la recomiendo.

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Emprender usando el método “Producto mínimo viable”.

Emprender usando el método “Producto mínimo viable”.

Rapidez y calidad

Desde hace tiempo nos anda mordisqueando el gusanito del emprendedor. Ese mismo bicho que no nos deja en paz llenando nuestra cabeza de ideas para poder conquistar el mundo.
Un día nos levantamos con la idea correcta, esa que cambiará el mundo, pero ¡zass! nos topamos con una interrogante bien grande: ¿como empezamos a darle forma a nuestra idea de negocio? ¿Tendrá éxito? ¿Tengo competencia?, y si es así, ¿Funcionará mi idea igual que la de la competencia? ¿Puedo poner el mismo precio que mi competencia o debo vender más barato? ¿Y si vendo más barato, conseguiré los suficientes clientes como para compensar los menores ingresos?
Para responder a estas y otras preguntas que nos puedan ir surgiendo, iremos escribiendo una serie de artículos relacionados con este tema.
Diseña-prueba-escucha-Aprende-cambia, ¿La clave?
Ser un emprendedor, es arriesgado, aunque la verdad hay que decirla, se aprende mucho de una idea fallida. Siempre debemos de tener en cuenta minimizar las pérdidas, y sobre todo si estas son económicas .
Por tal razón, Eric Ries, en su libro “El método Lean Startup: Cómo crear empresas de éxito utilizando la innovación continua” nos da la clave: Producto mínimo viable.

¿Qué es un Producto mínimo viable?

Un producto viable mínimo es la versión mínima de un nuevo producto que nos permitirá recolectar, con el menor esfuerzo y pérdidas posible, la mayor cantidad de conocimiento sobre nuestros potenciales clientes. Esta versión mínima puede tener pocas funcionalidades o funcionalidades incompletas.
Osea, quitamos todo lo que no sea esencial.

¿Qué beneficios obtenemos con esta estrategia?

Podemos listar como beneficios, los siguientes:
Si llegamos antes al mercado, obtendremos ingresos antes. Al pensar en este punto me llega un refrán que siempre me decía mi abuela: “El primero que llega al río, bebe agua limpia”.
Evitamos invertir en funcionalidad que no es valorada por nuestros clientes.
Reducimos el riesgo y gasto innecesario (por el momento) ya que limitamos el coste de desarrollar un producto que no tiene aceptación en el mercado.
Creamos un producto mejor: con menos prestaciones, pero más cercano a lo que nuestros clientes demandan.
Obtener información sobre quiénes son nuestros clientes, que quieren, cómo lo quieren, cuando lo quieren, y sobre todo, a qué precio.
Algo que debemos tener en cuenta al pensar en un Producto mínimo viable (PMV), es que este no es una chapuza. Pensar que es algo que hay que hacerlo copn prisas, sin planificación, salga lo que salga, nos olvidamos de un punto: LA V DE “VIABLE”. En pocas palabras, calidad y rapidez.
Debemos de ver la utilización del “lean startup” como una aplicación del método científico a nuestra idea de negocio, sea esta la creación de una empresa, o de una línea de negocios: proponer hipótesis, o sea realizar una serie de pruebas al menor coste posible, que nos permitan verificar, probar o descartar estas ideas.
Una vez tenemos en mente la(s) hipótesis, pasamos al siguiente punto:
Recolectar información.
Como hemos visto, una de las principales razones para utilizar el PMV, es para obtener información.
Ya tenemos la idea, ya tenemos las hipótesis, pero, ¿conocemos a nuestros clientes?  ¿sabemos identificarlos? Si la respuesta es un “no”, o un “creo que sé”, pues en momento para aplicar a nuestra hipótesis el “Ciclo de Construir – Medir – Aprender”.
La idea desmembrar en piezas las funcionalidad de nuestro producto para que de este modo podamos testear alguna de nuestras hipótesis iniciales. Cada paso en el avance de nuestro producto nos permitirá medir, sacar conclusiones, obtener conocimiento válido y de calidad, para volver construir. Es un ciclo interminable.
De este modo, recibiremos opiniones, quejas, sugerencias de nuestros clientes, las cuales usaremos para mejorar nuestro producto, o mejor aún crear nuevas funcionalidades, o un producto nuevo.
Con esto en mente, antes de quejarte con las críticas a tu producto, mejor da saltos  de alegría, ya que sabes que tu producto está causando ruido, y que puedes aprender cosas valiosísimas de este “feedback”.
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Pensando en aumentar tu productividad? Te recomiendo wunderlist.

¿Te organizas aún con papeles de colores?

Basándose en el método de planificación de tareas Getting Things Done , donde se estimula a que la persona libere su mente de las tareas pendientes guardándolos en un lugar específico, nace Wunderlist.


Wunderlist es un gestor de tareas que lleva un tiempo con nosotros, ayudándonos a recordar que no es necesario guardarlo todo en nuestra cabeza, ya que podemos guardar las tareas en esta aplicación y nos concentramos en lo más importante: realizar la tarea
 
Wunderlist  basa su éxito en la sencillez, centrándose precisamente en la facilidad para añadir tareas y organizarlas con fechas en listas y sub-listas. Olvídate de los gráficos y cualquier otra distracción, y solo concéntrate en lo mas importante: tus tareas.
 
Entre los puntos principales que me gustaría señalar de este gestor de tareas, son :


  • Es multiplataforma, o sea hay aplicaciones para android, Iphone, aplicacion web, etc. Algo a agradecer en este mundo siempre conectado con múltiples periféricos.
  • Se sincroniza automáticamente con todos tus periféricos.
  • Tiene un plugin para usarse desde los navegadores firefox y chrome, y a su vez tiene otro para usarlo desde gmail. Enviando tareas directamente sin necesidad de abrir la aplicación.
  • Fácil de usar e intuitivo.
  • Versión gratis para el usuario común, de pago para necesidades avanzadas.
  • Permite adjuntar cualquier tipo de archivo a una tarea, algo esencial en entornos de trabajos colaborativos.
  • Permite compartir tareas.
  • Puedes clasificar las tareas por grupos y/o intereses.


Te invito ahora mismo a que vayas a su pagina web, o que te descargues su aplicación para android, y comiences a usarla de inmediato.

P.D.: Si deseas aprender más sobre la técnica Getting Things Done (GTD), te invito a leer el libro: “Organízate con eficacia “ , escrito por David Allen. Más abajo de estas líneas, encontrarás un link donde te llevará a su compra. Si adquieres los libros que propongo a través de los links aquí debajo, yo recibo una comisión. El precio para ti será el mismo y puedes comprarlos donde quieras, pero si lo haces a través de mis links, ¡MUCHAS GRACIAS!



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Emprender usando el método “Lean startup”.

Rapidez y calidad

Desde hace tiempo nos anda mordisqueando el gusanillo del emprendedor. Ese mismo bicho que no nos deja en paz llenando nuestra cabeza de ideas para poder conquistar el mundo.
Un día nos levantamos con la idea correcta, esa que cambiará el mundo, pero ¡zas! nos topamos con una interrogante bien grande: ¿como empezamos a darle forma a nuestra idea de negocio? ¿Tendrá éxito? ¿Tengo competencia?, y si es así, ¿Funcionará mi idea igual que la de la competencia? ¿Puedo poner el mismo precio que mi competencia o debo vender más barato? ¿Y si vendo más barato, conseguiré los suficientes clientes como para compensar los menores ingresos?
Para responder a estas y otras preguntas que nos puedan ir surgiendo, iremos escribiendo una serie de artículos relacionados con este tema.

Diseña-prueba-escucha-Aprende-cambia, ¿La clave?

Ser un emprendedor, es arriesgado, aunque la verdad hay que decirla, se aprende mucho de una idea fallida. Siempre debemos de tener en cuenta minimizar las pérdidas, y sobre todo si estas son económicas.
Por tal razón, Eric Ries, en su libro “El método Lean Startup: Cómo crear empresas de éxito utilizando la innovación continua” nos da la clave: Producto mínimo viable.

¿Qué es un Producto mínimo viable?

Un producto viable mínimo es la versión mínima de un nuevo producto que nos permitirá recolectar, con el menor esfuerzo y pérdidas posible, la mayor cantidad de conocimiento sobre nuestros potenciales clientes. Esta versión mínima puede tener pocas funcionalidades o funcionalidades incompletas.
Osea, quitamos todo lo que no sea esencial.

¿Qué beneficios obtenemos con esta estrategia?

Podemos listar como beneficios, los siguientes:
  • Si llegamos antes al mercado, obtendremos ingresos antes. Al pensar en este punto me llega un refrán que siempre me decía mi abuela: “El primero que llega al río, bebe agua limpia”.
  • Evitamos invertir en funcionalidad que no es valorada por nuestros clientes.
  • Reducimos el riesgo y gasto innecesario (por el momento) ya que limitamos el coste de desarrollar un producto que no tiene aceptación en el mercado.
  • Creamos un producto mejor: con menos prestaciones, pero más cercano a lo que nuestros clientes demandan.
  • Obtener información sobre quiénes son nuestros clientes, que quieren, cómo lo quieren, cuando lo quieren, y sobre todo, a qué precio.
Algo que debemos tener en cuenta al pensar en un Producto mínimo viable (PMV) es que este no es una chapuza. Pensar que es algo que hay que hacerlo con prisas, sin planificación, salga lo que salga, nos olvidamos de un punto: LA V DE “VIABLE”. En pocas palabras, calidad y rapidez.
Debemos de ver la utilización del “lean startup” como una aplicación del método científico a nuestra idea de negocio, sea esta la creación de una empresa, o de una línea de negocios: proponer hipótesis, o sea realizar una serie de pruebas al menor coste posible, que nos permitan verificar, probar o descartar estas ideas.
Una vez tenemos en mente la(s) hipótesis, pasamos al siguiente punto:

Recolectar información.

Como hemos visto, una de las principales razones para utilizar el PMV, es para obtener información.
Ya tenemos la idea, ya tenemos las hipótesis, pero, ¿conocemos a nuestros clientes? ¿sabemos identificarlos? Si la respuesta es un “no”, o un “creo que sé”, pues en momento para aplicar a nuestra hipótesis el “Ciclo de Construir – Medir – Aprender“.
La idea desmembrar en piezas las funcionalidad de nuestro producto para que de este modo podamos testear alguna de nuestras hipótesis iniciales. Cada paso en el avance de nuestro producto nos permitirá medir, sacar conclusiones, obtener conocimiento válido y de calidad, para volver construir. Es un ciclo interminable.
De este modo, recibiremos opiniones, quejas, sugerencias de nuestros clientes, las cuales usaremos para mejorar nuestro producto, o mejor aún crear nuevas funcionalidades, o un producto nuevo.

Con esto en mente, antes de quejarte con las críticas a tu producto, mejor da saltos de alegría, ya que sabes que tu producto está causando ruido, y que puedes aprender cosas valiosísimas de este “feedback”.

A continuación te recomiendo este libro que encontrarás en Amazon. Si llegas a comprar algo en el enlace que te propongo, recibiré una pequeña comisión; no es mucho pero es una pequeña forma de apreciar mi trabajo.

 

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